Un sueño de ronroneos
Hola queridos, este poema está dedicado a nuestro gato Cookie, que lamentablemente ya ha fallecido, pero que permanecerá para siempre en nuestros corazones. ¡Disfruten de mi poema!
Quien tiene un gato conoce muy bien los lados más hermosos de la vida. Cuando nuestras manos acarician suavemente su pelaje y miman con ternura a nuestro pequeño tigre doméstico.
Una mirada a sus ojos, que brillan como estrellas, mientras servimos la comida a nuestro gatito. La pata de terciopelo lame su alimento con devoción mientras un pequeño ratón se esconde en el jardín.
En cuanto el cuenco queda vacío, el gato se da la vuelta y sale al jardín. Localiza al ratón, lo atrapa enseguida y se lo lleva orgulloso a su dueña como recompensa.
Ahora uno tiene que alegrarse, quiera o no, y aun así poner una expresión de sincero agradecimiento. «Muchas gracias, mi fiel tesoro». Menos mal que no me trajo una rata.
Porque muchas veces, en la vida, lo que realmente cuenta es el gesto, aunque solo recibas un ratón. Pues el gato regaló el ratón de todo corazón; ¿quién podría resistirse a un sentimiento tan sincero?
Por eso, regalad siempre con el corazón y no solo con la razón; así tendréis siempre a vuestro lado un amigo fiel.