Mi amigo de cuatro patas
Hola, queridos, este poema trata sobre el vínculo tan especial entre el ser humano y el perro. ¡Espero que lo disfruten!
Lo nuestro fue amor a primera vista; siempre recuerdo con cariño el día en que nos conocimos. Me miraste con tus fieles ojos de perro, y desde el primer instante quedé prendado de ti.
Tenía que llevarte conmigo, pasara lo que pasara; por un breve latido, el tiempo se detuvo entre nosotros. Tu cola empezó a moverse alegremente y corriste hacia mí lleno de ilusión. En ese momento supe que tú y yo éramos un equipo perfecto.
El pacto quedó sellado y te llevé a casa. Desde aquel instante nunca volví a estar solo. Salgo contigo a pasear, con tormenta o bajo la lluvia; no existe aventura que nos intimide a los dos.
Nadie trae el palo de vuelta tan bien como tú. Los demás paseantes nos observan con una sonrisa. Tú te aseguras de que ningún desconocido pueda hacerme daño, porque entonces tendría que enfrentarse a tu furia.
Siempre permaneces a mi lado, pase lo que pase; para mí eres el animal más fiel que existe. Cuando me siento mal, te acercas para consolarme, y mientras acaricio tu suave pelaje vuelvo a encontrar la paz.
Ocupas un lugar muy especial en mi corazón. Pronto secas mis lágrimas, hasta que mi risa vuelve a llenar nuestro hogar. Depositas tu peluda pata en mi mano; a veces la felicidad en la vida puede ser así de sencilla.
Con tu enorme pata dentro de mi mano humana conquistas los corazones de la gente, tanto en la ciudad como en el campo. Te he susurrado más de un secreto al oído, y jamás me has delatado.
Con tu hocico fresco y húmedo y tu pelaje suave como el terciopelo, nos entendemos incluso sin ladridos. Amigo mío de cuatro patas, por favor, sigue siempre a mi lado, porque contigo junto a mí siempre seré feliz.