Para cada conejito crece una brizna de hierba

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«Para cada conejito crece una brizna de hierba», dijo animando mamá coneja Langohr mientras preparaba con esmero la cena en una gran olla, y dio a su pequeño hijo un tierno beso en su adorable naricita respingona. ¡Puschel miró a su mamá con amor y con sus brillantes ojos negros! Desde el primer instante de su aún corta vida había admirado a su madre. ¡Todavía tenía muchísimo que aprender!

A diferencia de él, su madre tenía la típica cola corta y redonda de los conejos, conocida entre los especialistas también como «flor», mientras que la colita de Puschel era más bien alargada. ¡Aquella forma de la cola era muy poco común para un conejito de su especie! Pero al pequeño Puschel le encantaba jugar al pilla-pilla con su propia colita y no le daba la menor importancia.

¡El corazón de mamá coneja rebosaba de amor mientras observaba a su hijito completamente absorto jugando con su colita! En los últimos tiempos la familia había sido objeto de muchas burlas, y todo únicamente porque la cola de Puschel estaba fuera de lo habitual. Una gruesa lágrima de compasión rodó por la mejilla marrón de mamá Langohr y cayó, brillante y burbujeante, dentro de la olla de la cena. Sin embargo, Puschel era el tesoro más grande y valioso que había encontrado en toda su vida de coneja. Ningún otro conejito sabía alegrarse tanto por las pequeñas cosas como él. En muy poco tiempo se había convertido en el favorito de todo el bosque. Todos en los alrededores conocían al pequeño conejito y siempre tenían un oído atento para él. Los conejos más ancianos, que llevaban sobre la tierra más tiempo que muchas plantas, incluso afirmaban en voz baja, con las patas delante de la boca, que Puschel había sido enviado directamente del cielo para devolver el amor y la compasión a los habitantes del bosque y de los prados. Y no era ninguna exageración, pues bastaba una breve mirada a los inocentes ojos del pequeño conejo para descubrir en ellos todo el sufrimiento del mundo: la envidia, la malicia, la codicia, la violencia, las burlas y el desprecio, entre muchas otras cosas.

A veces, los habitantes del bosque incluso tenían la impresión de que en los ojos del conejito se proyectaban pequeñas películas sobre todas las fuerzas malignas del mundo. Y en ese mismo instante se sentían profundamente avergonzados al pensar en sus propios actos y pensamientos mezquinos e imperfectos, que todo ser vivo bajo el sol posee en mayor o menor medida... Incluso los conejos más gruñones, con un corazón que parecía de piedra, se derretían en presencia de Puschel, llenos de amor y de una profunda compasión por el pequeño conejo. ¡Era realmente un milagro contemplar con sus propios ojos cómo toda la sociedad había cambiado para bien desde el nacimiento de Puschel un año atrás!

No en vano una adivina había profetizado misteriosamente, muchos, muchísimos años atrás, que en un futuro cercano nacería un conejito que, gracias a su inocencia infantil, devolvería a los habitantes del bosque y de los prados su plenitud, tal y como la Creación lo había dispuesto desde el principio.

Mientras tanto, en casa, Puschel esperaba con ilusión junto a mamá Langohr la llegada de su trabajador padre. ¡El estómago de papá Hoppel ya rugía de hambre mientras regresaba a casa, agotado pero feliz después del trabajo! Poco antes de la Pascua había muchísimo trabajo en el taller de los conejos. La deliciosa comida ya estaba servida sobre la mesa y, junto a ella, se encontraba la receta escrita personalmente por mamá coneja Langohr. Decía así:

1 enorme porción de amor
1 punta de cuchillo de compasión
1 pizca de tolerancia
1 gran cucharada de alegría de vivir

Sazonar con abundante amor de madre y de padre. El resultado será un conejito completamente feliz, capaz de transformar nuestro mundo de manera amorosa, hermosa y duradera... (La receta puede modificarse al gusto, siempre que los ingredientes básicos se mantengan.) :-)

¡Buen provecho y felices Pascuas os desean de todo corazón mamá Langohr, papá Hoppel y el pequeño Puschel! ¡¡¡EL AMOR ES LA FUERZA MÁS PODEROSA DE LA TIERRA!!!

Las palabras unen corazones. Traducimos para que puedas leer y sentir nuestras historias en tu idioma. Este texto fue adaptado con cariño para sonar natural y cálido. Si encuentras alguna expresión que pueda mejorar, agradecemos tu ayuda.