Un lobo toma la palabra

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Hola, queridos, en este poema escrito por mí, hoy un lobo toma la palabra para contar lo que piensa sobre nosotros, los seres humanos, y sobre la recuperación de su hábitat natural. ¡Formaos vuestra propia opinión sobre nuestro entrevistado de cuatro patas!

Me llaman Maestro Isegrim, ¡como orgulloso lobo bien me conocéis! Hoy quisiera hablar con vosotros para romper los prejuicios que tenéis sobre mí.

Dicen que Caperucita Roja murió por mi culpa, ¡que fui yo quien la despedazó! Pero yo no hago daño a los seres humanos, ni en el bosque ni en el brezal.

En el bosque disfruto del calor del sol; a vosotros, los paseantes, solo os observo con curiosidad desde la distancia. Dejo que mis cachorros correteen alegres por el claro y apaguen su sed en un pequeño arroyo.

Solo en caso de extrema necesidad llego a matar alguna oveja; sé que eso no les agrada a los humanos. Pero en esos días simplemente tenía un hambre insoportable; no pretendo causaros tristeza a quienes cuidáis de vuestros animales.

La mayor parte del tiempo soy realmente pacífico y respeto las ovejas de los hombres. Pero, por precaución, proteged a vuestros animales con una cerca; así solo podré contemplarlos desde una distancia segura.

Los corzos y los ciervos que suelo cazar suelen ser viejos o estar enfermos, y de vez en cuando también abato un jabalí en el bosque. Disfruto de verdad de esos animales de pezuña y luego me relamo las patas con satisfacción.

Así es el ciclo de la naturaleza: solo así se mantiene el equilibrio biológico. En la vida no todo es blanco o negro; sé que el debate sobre mí es muy intenso.

Pero también entre vosotros hay malas personas, lobos con piel de cordero que engañan a los demás. A veces soy amigo del hombre y a veces su enemigo, pero en la naturaleza todos estamos unidos.

Todos queremos lo mejor para los seres humanos y los animales; todos queremos vivir en libertad. No todo es simplemente bueno o malo; el hombre y el lobo tienen el mismo derecho a existir.

Pero, por favor, no intentéis domesticarme con comida ni penséis que así estaréis a salvo. Porque entonces perdería mi miedo natural, y prefiero seguir siendo fiel a mi propia familia.

Sigamos manteniendo una sana distancia, tan cierto como que soy un lobo de la cabeza a la cola. En el futuro tendremos que compartir nuestro territorio; así podremos convivir tranquilos en la naturaleza.

Os prometo que siempre respetaré a los seres humanos; entonces no tendréis que atentar contra mi vida.

El lenguaje une corazones. Traducimos para ti, para que puedas leer y sentir nuestros textos en tu idioma. Este texto fue traducido con mucho cuidado y cariño. Como no somos hablantes nativos, puede que encuentres alguna expresión que suene diferente. Si ves una forma más natural, nos encantará tu ayuda.